+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
PADRENUESTRO...
3 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia.
1er. MISTERIO GOZOSO LA ANUNCIACION DEL ANGEL Y LA ENCARNACION DEL VERBO Lc. 1, 26-38
Te pedimos la virtud de la Humildad. Que sea infundido en nuestra alma, el mismo don de humildad que María posee y una entera confianza en la Omnipotencia Divina.
Se aparece el ángel Gabriel y dirigiéndose a María le dice: “No temas María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y llamado Hijo del Altísimo y la dará el Señor Dios el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob por los siglos de los siglos”. (Lc. 1:30-33)
Dice María al ángel: “ ¿Cómo podrá ser esto, pues no conozco varón?” El ángel le contesta y dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto, el hijo engendrado será Santo, será llamado Hijo de Dios. E Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de la que era estéril, porque nada hay imposible para Dios”. (Lc. 1:34-37)
Dijo María: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mi según su palabra”. Y el ángel se retiró hacia l cielo. (Lc. 1:38
PADRENUESTRO...
10 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio...
2do. MISTERIO GOZOSO LA VISITACION DE LA VIRGEN MARIA A SU PRIMA ISABEL Lc. 1, 39-56
Te pedimos la virtud de la dulzura y la alegría. Obtener la gracia de estar siempre atentos a la voz de María en nuestro interior, y de una ardiente caridad para con nuestro prójimo.
María se pone en camino y viaja hasta Aim Karim a pocos kilómetros al sur de Jerusalén, en compañía de los viajeros de una caravana que regresaba de Jerusalén. María va por los polvorientos caminos, hacia las montañas, a una ciudad de Judá. (Lc. 1: 39)
Entra María en casa de Zacarías. Saluda a Isabel. Esta se siente inspirada por el Espíritu Santo y dice llena de alegría y veneración: “¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿De dónde a mi que la Madre de mi Señor venga a mi? (Lc. 1:41-43)
Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor” (Lc. 1:45)
Al terminar el saludo de Isabel, la Virgen Santísima prorrumpe en el inmortal cántico del Magnificat: “Mi alma canta dichosa al Señor y Exulta de júbilo mi espíritu en Dios, mi Salvador. Porque ha mirado la humildad de su sierva; por eso todas las generaciones me llamarán bienaventurada. El Señor Poderoso cuyo nombre es Santo, ha hecho en mi maravillas. ¡Gloria al Señor! (Lc. 1:46-49)
PADRENUESTRO...
10 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio...
3er. MISTERIO GOZOSO EL NACIMIENTO DEL NIÑO JESUS Lc. 2, 6-11
Te pedimos la Virtud del desapego. La gracia de conservar siempre todas las palabras que nos sean dichas por el Espíritu Santo en nuestro interior, y meditarlas en nuestro corazón.
José y la Virgen María parten a Nazaret a Belén para empadronarse por orden de César Augusto. (Lc. 2: 4-5) Viajan durante las horas en que el sol está declinando.
Después de buscar alojamiento, salen a las afueras de Belén y al pasar al lado de una cueva, la Virgen María pide a José que reposen en ese sitio, pues el fruto de su vientre pugna por venir a luz.
Inundándose de luz divina toda la cueva, y así como el rayo de luz pasa a través del cristal más puro, así nace el Hijo de Dios.
En los alrededores, unos pastores son avisados por el ángel. Todos quedan envueltos en la Gloria del Señor. (Lc. 2: 9)
Delante del Niño Jesús, se acerca un pastorcito, un bato, y en homenaje le toca su tamborcito haciendo sonreír al niño y al instante, los cielos se abren y una multitud celestial de ángeles canta y alaba a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.” (Lc. 2: 13-14)
PADRENUESTRO...
10 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio...
4to. MISTERIO GOZOSO LA PRESENTACION DEL NIÑO JESUS EN EL TEMPLO DE JERUSALEM Lc. 2, 22—35
Te pedimos la virtud del abandono y la confianza. La gracia de cumplir la Ley con perfección, aceptando con amor y resignación las contradicciones que podamos causar en los otros, por nuestros dones o virtudes.
José y la Virgen María llevan al niño Jesús en sus brazos. Atraviesan la ciudad de Jerusalén y pasan los muros que rodean el templo. Van a cumplir el deber que les imponía la Ley del Señor y el Levítico; presentación de primogénito y purificación de la madre. Ellos entregan dos tórtolas. (Lc. 2: 24)
Simeón hombre justo y piadoso, también ha llegado al templo. Es de edad avanzada.
Al entrar los padres con el niño Jesús, Simeón les pide que le permitan tenerlo en sus brazos.
Simeón, inspirado por el Espíritu Santo, dice: “Ahora, Señor, puedes ya dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos; luz para iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo”. (Lc. 2: 25, 27—32)
Cumplidos los requisitos de la Ley del Señor, José, la Virgen María y el niño Jesús regresan a la ciudad de Nazaret en Galilea. (Lc. 2: 39)
PADRENUESTRO...
10 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio...
5to. MISTERIO GOZOSO EL HALLAZGO DEL NIÑO JESUS EN MEDIO DE LOS DOCTORES DE LA LEY MOSAICA Lc. 2, 41—52
Te pedimos la virtud de la Obediencia y la sumisión. La gracia de jamás perder a Jesús; aunque si esto se diera, pidamos la gracia de buscarlo con la misma diligencia que María y José tuvieron.
José y la Virgen María habían llegado nuevamente a Jerusalén a dar gracias al Señor por los beneficios recibidos y ahora regresan a Nazaret. Los hombres y las mujeres, según la costumbre, debían ir en grupos separados. Debido a que Jesús sólo era un niño de 12 años y ya que podían indistintamente ir con unos o con otros, no notaron que se había quedado en la ciudad, lo cual descubrieron angustiados al finalizar el primer día, y al no hallarle en la caravana, regresaron de inmediato a Jerusalén. (Lc. 2: 43—45)
Mientras esto acontecía, Jesús estaba en el templo, hablando con los doctores de la Ley. Todos estaban pendientes de El y quedaban asombrados de sus preguntas, al dejar sin palabras de respuesta a los maestros del pueblo, así como al desentrañar con claridad los puntos principales de la Ley y las parábolas de los profetas.
Al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la Ley, oyéndolos y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban maravillados de su inteligencia y de sus respuestas. (Lc. 2: 46—47)
Cuando sus padres le vieron, se sorprendieron, y le dijo su madre: “Hijo mío. Mira que tu padre y yo venimos con gran fatiga y durante tres días te hemos buscado”. (Lc. 2: 48) “¿Por qué me buscabais?” Contesta Jesús: ¿No sabéis que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre?” (Lc. 2: 49)
Ellos no entendieron sus palabras. (Lc. 2: 50) Jesús regresó con ellos a Nazaret y as+i permaneció a su lado. Y Jesús fue creciendo en sabiduría, en edad y gracia ante Dios y ante los hombres. (Lc. 2: 51—52)
PADRENUESTRO...
10 AVEMARÍAS
GLORIA AL PADRE...
Oh Jesús mio...
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amen.
¡Oh Dios, cuyo Hijo unigénito nos mereció con su vida, pasión, muerte y resurrección el premio de la vida eterna; concédenos, a los que hemos meditado los misterios del Santo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
+En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Meditación recomendada para la hora de guardia.
PRIMERA PARTE
MISTERIOS GOZOSOS
Esta primers parte se ofrece por la CONVERSION DE LOS PECADORES
ORACIÓN
Santísima Virgen del Rosario, Madre amantísima y amparo mío, por la inmensa alegría que sentiste al ser hecha Madre de Dios y al verle después hecho niño en tus brazos, yo pido misericordia para los pecadores que nunca han sentido o no pueden sentir la alegría de tener a Dios en su alma. Haz que retome pronto a ellos la fe perdida y que renazca en su corazón la alegría de tu amor. Para merecer esta gracia tan grande, quiero acompañarte a suplicarle a tu Santísimo Hijo recordándole contigo en los misterios gozosos. En tu compañía invocaré su nombre, imploraré su misericordia y reclamaré para todos los pecadores la gracia de su conversión. Confío, Virgen Santísima, que por tu Santo Rosario les será concedida según la medida de !a justicia divina. Amén.
Luego de anunciarse cada misterio:
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Un Padrenuestro, diez Ave Marías y un Gloria.
Después de rezar la decena se dirá:
Corazón Sacratísimo de Jesús, ten piedad de los pecadores.
Corazón Inmaculado de María, ruega por los pecadores.
PRIMER MISTERIO GOZOSO: LA ANUNCIACIÓN A NUESTRA SEÑORA Y LA ENCARNACIÓN DEL HIJO DE DIOS
Antífona:
El Ángel Gabriel anunció a María, y concibió del Espíritu Santo.
El Ángel del Señor anuncia a María que Dios la ha escogido para hacerla Madre de su Hijo. La Santísima Virgen acepta este augusto cargo sometiéndose humilde a la voluntad de Dios. En este mismo instante el Verbo eterno se hace hombre en las castas entrañas de María por obra del Espíritu Santo.
¡Hijo admirable del Altísimo, que has venido a este mundo para arrojar de él al pecado! Ten piedad de todos aquellos que viven manchados con él y gimen en las sombras de la muerte.
Y Tú, Santísima Madre de mi Dios, que eres el refugio de los pecadores, obtenles la misericordia que tanto necesitan.
SEGUNDO MISTERIO GOZOSO: LA VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA A SU PRIMA SANTA ISABEL
Antífona:
Entró María en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Habiendo la Virgen Santísima concebido en su castísimo seno al Hijo de Dios, va a visitar a su prima Santa Isabel que lleva ya en su seno al futuro apóstol de la penitencia. El mismo Jesús inspiró a María el deseo de este viaje, porque deseó librar al Bautista del pecado original y comunicarle con su presencia una gracia abundantísima. Así, en efecto, se hizo luego que la Santísima Virgen saludó a su prima.
¡Salvador del mundo, que muestras una prontitud tan admirable para arrancar de las crueles garras de Satanás al que debía preparar tus caminos, apresúrate ahora a santificar a los pecadores!
Y Tú, Madre de mi Dios, alcánzales esta gracia: óbrese por tu intercesión este gran milagro, mayor sin duda que si resucitaran los muertos.
TERCER MISTERIO GOZOSO: EL NACIMIENTO DEL HIJO DE DIOS EN BELÉN
Antífona:
Dió a luz a su hijo primogénito y lo recostó en el pesebre.
Nuestro divino Redentor nace en un establo en Belén. Allí tiene que descansar en un pesebre y sobre pajas; se ve, pues, reducido a la más extrema pobreza. Sufre los rigores del frío; llora, en fin, para aplacar Con sus lágrimas y sufrimientos las iras de su Eterno Padre, para declararnos su compasión y para satisfacer nuestros pecados.
¡Dios de Amor! haz que tus lágrimas produzcan en mí verdadero dolor, compasión y tristeza. Da a los infractores de tu santa ley verdadero espíritu de penitencia.
Y Tú, inocentísima Virgen, alcánzales el perdón de tantos crímenes y la gracia de no volverlos a cometer.
CUARTO MISTERIO GOZOSO: LA PURIFICACIÓN DE NUESTRA SEÑORA Y LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO EN EL TEMPLO
Antífona:
Cuando llevaron a Jesús sus padres, para consagrarlo al Señor, Simeón lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios.
María presenta a su Hijo Dios en el templo, o más bien, el Hijo se ofrece Él mismo en brazos de María al Eterno Padre, como víctima que será un día sacrificada en la cima del Calvario para expiar los pecados de todo el mundo.
¡Cordero sin mancha! Ya que con tanto amor te inmolas por los pecadores, ten piedad de su situación, líbranos de la esclavitud del demonio por el mérito de este ofrecimiento.
Y Tú, Reina de singular pureza, que por someterte a la ley te presentas humilde en el templo sin estar con ello obligada, comunica a mi alma y sentidos esta pureza, y alcánzala para todos los pecadores.
QUINTO MISTERIO GOZOSO: JESÚS PERDIDO DURANTE TRES DÍAS, FUE BUSCADO POR SUS PADRES Y HALLADO EN EL TEMPLO HABLANDO CON LOS DOCTORES DE LA LEY
Antífona:
Buscando a Jesús sus padres, lo encontraron después de tres días en medio de los doctores.
Cuando contaba el Salvador doce años, y en un día de gran solemnidad, entra y se detiene en el templo para explicar a los doctores de la ley las divinas Escrituras. Su inocente Madre lo busca desconsolada durante tres días, y le halla, al fin, entregado a esta ocupación inesperada pero digna de la misión que venía a desempeñar en el mundo.
¡Pastor de las almas! Busca a los pecadores, ovejas descarriadas que te han perdido, perdiendo tu gracia.
Y Tú, cariñosa Madre y abogada de los pecadores, atráelos al aprisco y vuélvelos a la amistad de tu Hijo.
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