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"El Santo Rosario Camino de Conversión"Para recitar el Rosario con verdadero provecho se debe estar en estado de gracia o por lo menos tener la firme resolución de renunciar al pecado.LAS ORACIONES DEL ROSARIO La parte material del Santo Rosario la componen el Padrenuestro, el Avemaría, y el Gloria. El Padrenuestro: Es la oración más sagrada que se puede pronunciar. Su autor no es otro que el mismo Jesucristo, Señor nuestro. Las siete peticiones de esta oración abrazan, . . .” nos enseña Santo Tomás de Aquino”. . ., todas las necesidades que el hombre puede sentir y todas las gracias que puede desear. El Avemaría: Es la alabanza más grande que se puede dirigir a la Virgen María y, por lo tanto, la manera más poderosa de ganarnos su corazón. El mismo Espíritu Santo la suscitó, primero en boca del Arcángel de la Anunciación, después en los labios de Santa Isabel, madre de Juan el Bautista, y la completó la Iglesia Católica en un Concilio general. El Gloria: Es el canto que en el cielo elevan sin cesar los coros de los ángeles y de los santos al gran Dios y Señor, Rey de cielos y tierra. El Rosario encierra las palabras más santas que es dado pronunciar en la tierra y en el cielo. PREPARACION PARA EL REZO DEL SANTO ROSARIOEl rezo del Santo Rosario es una fuerza incalculable y eficaz para alcanzar de Dios, por intercesión de su Santísima Madre, la Virgen María, todas las gracias que pedimos y necesitamos. Sin embargo, es necesario que nuestra oración tenga tres condiciones fundamentales: 1º Nuestra oración ha de ser siempre humilde, pues no estamos dirigiéndonos a un igual para exigirle algo que nos corresponde por derecho, sino que nos acercamos al Señor Dios del Universo, para suplicar su misericordia. 2º Nuestra oración ha de ser confiada, pues no nos acercamos a un extraño para quien no significamos nada, sino que nos acercamos a nuestro Padre que «tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito», Jesucristo, Señor nuestro, quien, como dice San Pablo, y podemos decir todos y cada uno de nosotros; «me amó y se entregó a la muerte por mí». 3° Nuestra oración ha de ser constante, no porque Dios necesite que le repitamos muchas veces aquello que nos hace falta, pues bien sabe él cuáles son nuestras necesidades aún antes de que nosotros se las digamos, sino que somos nosotros los que necesitamos darnos cuenta que necesitamos de Él. Ahora bien, en el rezo del Rosario, una y otra vez, tanto en el Padrenuestro, como en el Avemaría, humildemente nos reconocemos pecadores y necesitados de la ayuda de Dios a la vez que suplicamos al Señor misericordia, cuando decimos: «perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden», y: «ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte»; elevamos al Señor, por intercesión de María nuestra súplica con toda confianza, sabiendo que Él es nuestro Padre, y Ella la amorosa Madre que nos protege con su poderosa intercesión; y por fin, con la constante repetición del Avemaría y el Padrenuestro en cada uno de los misterios del Rosario, realizamos estas tres condiciones de la oración bien hecha. DEMOS INICIO AL REZO DEL SANTO ROSARIO ORACION INICIAL Cuántas acciones de gracia te debo, Oh Reina del Santo rosario, por habernos admitido en el número de tus hijos¡ Ser hijo tuyo incluye la calidad de Hijo de Dios Padre y hermano de Jesucristo por adopción. El que lo es, tiene plenos derechos a la divina gracia, al reino de los cielos, pertenece a tu familia y goza de tu protección y materiales cuidados. ¡Qué grande es mi dicha¡ Yo quiero corresponder fielmente a las obligaciones que esa dicha me impone. Aleja de mi la indiferencia, la pereza y el olvido, y hazme diligente y fervoroso en todos los actos que pertenezcan a tu obsequio. Y ahora ¡Oh Madre mía¡ que voy a rezar la hora de tu Rosario concédeme la gracia de que yo te admire presente en unión de todos los que en esta misma hora te alaban en este santo ejercicio; que pronuncie bien tan divinas palabras, medite y contemple tan augustos misterios y obtenga los más copiosos frutos para honra tuya y salvación de mi alma. Amén. Hacer el signo de la cruz y rezar el símbolo de los apóstoles o el acto de contrición. Rezar el Padrenuestro. Anunciar el primer misterio, meditarlo. Rezar el Padrenuestro. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria. Anunciar el segundo misterio, meditarlo. Rezar el Padrenuestro. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria. Anunciar el tercer misterio, meditarlo. Rezar el Padrenuestro. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria. Anunciar el cuarto misterio, meditarlo. Rezar el Padrenuestro. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria. Anunciar el quinto misterio, meditarlo. Rezar el Padrenuestro. Rezar 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria. Rezar el Padrenuestro por intenciones del Santo Padre Rezar 3 Avemarías Rezar la Salve
Oraciones:SEñAL DE LA CRUZ+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. +En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLESCreo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. ACTO DE CONTRICIÓNSeñor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca mas pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén. PADRENUESTROPadre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. AVEMARÍADios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. GLORIAGloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. JACULATORIASPuede usarse una de estas dos: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima). |